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El precio de buscar nuevas sustancias que presenten cualidades terapéuticas es extremadamente elevado. Se prueban ingentes cantidades de sustancias químicas, pero son sólo unas pocas las que pasan a la siguiente fase de ensayos, y el porcentaje es aún menor cuando hablamos de completar con éxito todos los ensayos clínicos. El hecho de que la investigación haya demostrado que no todos los pacientes responden igual a un mismo medicamento tiene un efecto doble: Un buen ejemplo de un fármaco "rescatado" es el caso del Bucindolol. El bucindolol había sido descartado como betabloqueante después de que un ensayo realizado con 2.700 pacientes demostrara que no era más efectivo que un placebo en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca. Investigadores de la Universidad de Colorado en Denver y del Health Sciences Center trabajaron de forma conjunta con otros colegas de la Universidad de Maryland en Baltimore para estudiar los efectos de este fármaco en personas con diferentes formas del gen receptor de la noradrenalina y la adrenalina, ambas causantes del aumento del ritmo cardiaco. Así, descubrieron que el Bucindolol funcionaba en casi la mitad de estos pacientes y que sería un tratamiento útil si se utilizara conjuntamente con la recombinación genética. (Proceedings of the National Academy of Sciences, DOI:0.1073/pnas.0509937103) Avandia es un ejemplo de un fármaco seguro, cuyo uso se aprobó para tratar una enfermedad, y que resultó ser efectivo para el tratamiento de otra enfermedad distinta. Glaxo SmithKline (GSK) está estudiando el uso de un fármaco para la diabetes comercializado bajo el nombre de Avandia para tratar la enfermedad de Alzheimer. Se ha demostrado que el principio activo mejora las funciones mentales en pacientes con enfermedad de Alzheimer que no poseen una variante genética conocida como APOE4. Teniendo en cuenta los potenciales beneficios económicos de un fármaco para tratar los síntomas del Alzheimer, la industria farmacéutica está expectante ante los resultados. No ha sido necesario estudiar el principio activo partiendo de cero, dado que ya se había utilizado en Avandia, por lo que la empresa se ahorrará gran parte de los habituales costes asociados al desarrollo de un nuevo fármaco.
2.2.1 Los fármacos que ya han sido probados, pero que nunca llegaron a usarse con fines clínicos, pueden "rescatarse" y resultar muy efectivos en ciertos sectores de la población. Dado que ya han superado numerosos ensayos, el coste de que dichos fármacos lleguen a las farmacias es sustancialmente menor que en el caso de sustancias nuevas.
2.2.2 Aquellos fármacos que han sido autorizados para otros usos, y que muestran efectos secundarios positivos diferentes a aquellos para los que fueron diseñados, pueden investigarse como terapias para otros tratamientos. Dichos fármacos ya poseen la autorización para otros usos y requieren muchos menos ensayos que un fármaco completamente nuevo.